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Opinión: Parecía un buen hombre. Pedro Miguel

Por el amor de Dios, Barack Obama: qué ha hecho usted con su presidencia. Qué ha hecho de su propia persona. Se acaban de cumplir cinco años de su primer triunfo en una elección presidencial y usted no es ni la sombra del que decía ser. Más bien parece usted una copia disminuida y acotada de su antecesor: belicoso, autoritario, irracional, resentido, consagrado a servir a los intereses de las corporaciones más innobles, servil con los poderosos e intolerante con quienes piensan distinto.

Publicado el: 14 de noviembre de 2013
Opinión: Parecía un buen hombre. Pedro Miguel

Barack Obama, durante una conferencia de prensa el 14 de noviembre. Foto: Xinhua

 

Publicada el 14 de noviembre en la versión impresa.

Por el amor de Dios, Barack Obama: qué ha hecho usted con su presidencia. Qué ha hecho de su propia persona. Se acaban de cumplir cinco años de su primer triunfo en una elección presidencial y usted no es ni la sombra del que decía ser. Más bien parece usted una copia disminuida y acotada de su antecesor: belicoso, autoritario, irracional, resentido, consagrado a servir a los intereses de las corporaciones más innobles, servil con los poderosos e intolerante con quienes piensan distinto.

Las fuerzas armadas que usted comanda han matado, por accidente, a miles de civiles. La pena de muerte en su país sigue engordando los cementerios sin que usted diga una palabra. El Departamento de Estado mantiene su política de siempre de hostigar a países independientes y soberanos por el simple hecho de serlo. Se enorgullece usted de ejecuciones extrajudiciales en naciones remotas tal y como lo hacía George Walker. Las corporaciones, en su país, siguen ganando poder e influencia en detrimento de los ciudadanos. Vamos, que a un lustro de distancia usted no ha podido ni querido cumplir con la más fácil de sus promesas de campaña: cerrar los morideros de Guantánamo.

Y qué decir de ese berrinche reciente suyo de bombardear Siria, con un pretexto casi tan mal construido como aquellas imaginarias armas de destrucción masiva usadas por Bush para destruir Irak.

Sólo que esta vez no había siquiera fotos producidas en los estudios Disney que aportaran una coartada mínima a la agresión. Vamos, que ni la poderosísima y metiche Agencia Nacional de Seguridad (NSA) fue capaz de aportarle a usted el menor rastro de indicio sobre la responsabilidad de El Assad en la fumigación criminal de civiles que tuvo lugar hace unas semanas.

Guerra humanitaria, decía usted. ¿Se imagina usted, señor Obama, que una coalición de naciones bombardeara Estados Unidos con el propósito de disuadir a las instituciones de su país de los constantes asesinatos perpetrados mediante inyecciones letales? Lo cierto es que de no haber sido por la intervención oportuna del gobierno ruso, a estas horas usted se encontraría hundido hasta el cuello en el lodo sangriento de una nueva incursión imperial. Me felicito porque no haya sido así. Independientemente de las motivaciones reales de usted, del señor Putin y de los bandos sirios que se destrozan mutuamente, la guerra no ha empeorado, y en los tiempos convulsos e inciertos que corren, eso ya es un gran logro. Enhorabuena.

Gracias a las revelaciones de Edward Snowden hemos podido enterarnos, en meses recientes, de la dimensión planetaria del voyeurismo oficial estadunidense. Ustedes se han arrogado el derecho de espiarme a mí, de espiar a las compañeras de escuela de mi hija, de espiar a los viejos jubilados de Florida, a los jóvenes negros de Atlanta, a las empresas brasileñas y a los dentistas de París, por mencionar sólo algunos ejemplos, con el pretexto de velar por la seguridad nacional de Estados Unidos. Y usted sabe perfectamente, señor Obama, que ese argumento es una tomadura de pelo, porque ninguno de los de la lista, ni el resto de las víctimas de la intrusión, representan amenaza alguna para la paz y la seguridad del gobierno que usted encabeza. Por eso, en el mundo crece la sospecha de que su gobierno emplea toda esa masa de datos obtenidos en forma delictiva no para neutralizar a tres terroristas musulmanes, sino para chantajear a autoridades extranjeras, colocar a corporaciones no estadunidenses en situación de desventaja comercial y tecnológica, y medrar, en general, con información confidencial para perpetuar la supremacía de Estados Unidos en diversos terrenos.

Ahí tiene, por ejemplo, el caso del político mexiquense que desgobierna en mi país. ¿De veras considera usted que el pobre Peña Nieto y su entorno podrían estar incubando planes terroristas contra Estados Unidos? Es inconcebible y disparatado, ¿verdad? ¿Por qué razón, entonces, su gobierno se tomó la molestia de infiltrar la red de telecomunicaciones del priísta y de extraer de ella algo así como 85 mil mensajes de texto confidenciales? ¿Qué encontraron en ellos, señor Obama? ¿No habrá, de casualidad, alguna relación entre el contenido de esa información y la sumisión con que Peña se comporta hacia Washington?

Mire lo endeble de los argumentos oficiales estadunidenses: la clase política que usted representa mantiene un bloqueo injustificable contra Cuba, con el pretexto de que el gobierno de ese país no es democrático. ¿Qué cosa es la democracia, señor Obama? ¿El gobierno sumiso al pueblo o el gobierno sumiso a los cabilderos de las corporaciones? ¿La autoridad electa por mayorías? Cualquiera que sea la definición, la condición democrática de la institucionalidad estadunidense es cuestionable, por decir poco. Bush junior perdió las elecciones de 2000, pero ustedes, los demócratas, se callaron la boca para no agitar las aguas, y toleraron el fraude. Según las cifras oficiales, para colmo, quien obtuvo la mayoría de votos en esa ocasión fue Al Gore, pero para ustedes el voto popular no significa nada. Eso es tan democrático como los procesos electorales que organizaba Saddam Hussein en sus tiempos de gloria.

El Departamento de Estado invierte una suma desconocida de recursos públicos en propagar –de manera directa o a través de organizaciones fachada– supuestas violaciones a la libertad de expresión en países como Venezuela y Ecuador. Al mismo tiempo, ustedes someten a Chelsea Manning a un juicio político amañado por haber revelado al mundo los crímenes de guerra perpetrados por las tropas estadunidenses en Irak y Afganistán; mantienen un acoso injustificable e hipócrita (porque lo hacen por medio de los gobiernos de Inglaterra y Suecia) contra Julian Assange, cuya organización hizo posible la difusión de esa información, y acusan de espía a Edward Snowden, quien permitió confirmar que los espías universales son ustedes.

¿Con qué cara condenan la posesión de armas de destrucción masiva? ¿Con qué cara acusan de antidemocráticos a otros gobiernos? ¿Con qué cara les reprochan violaciones a los derechos humanos?

Usted ya lo sabe (y además este texto está en manos de sus analistas de inteligencia desde mucho antes de que llegue a ser impreso), pero se lo diré: con la sonrisa de los misiles, con el ceño fruncido de los drones, con la mueca de las bombas inteligentes, con el rictus de los virus informáticos hostiles. En otros términos, señor Obama, el gobierno que usted encabeza, y usted mismo, no tienen más razón que la fuerza militar, más superioridad ética que el músculo comercial, ni más argumentos que la posesión de datos confidenciales de enemigos y de amigos bajo cuerda. Y como lo sabe perfectamente, concluyo que usted está más preso en la Casa Blanca que Manning en la base militar en la que cumple su condena, y más atado al salón oval que Julian Assange a la embajada ecuatoriana en Londres.

Por ese tremendo fracaso personal, moral y político, señor Barack Hussein Obama, le doy mi más sentido pésame. Parecía usted un hombre bueno.

navegaciones.blogspot.com

Twitter: @Navegaciones

mmmm

Enviado por Gloria en 16/11/2013 22:34
¿Un hombre bueno Obama? a mi no me lo parecía porque aunque su piel tenga color oscuro lleva sangre y corazón de blanco y fue educado como blanco. Por otro lado los estadounidenses (blancos y negros)se sienten paridos por Dios y aunque tengan discursos democráticos, se sienten elegidos para gobernar al mundo; y así como los primeros pobladores que llegaron de inglaterra borraron del mapa a sus pueblos originarios, los legítimos dueños de las tierras que usurparon, ahora sus descendientes quieren borrar del mapa al resto del mundo para instaurar su "democracia" que no es otra cosa sino la democracia del dinero y de unos cuantos.

Obama

Enviado por Rberto Peralta Lewis en 30/11/2013 00:32
Sigamos; Seguimos; a pesar de, o gracias a, la supina estupidez de quienes requieren la certidumbre personal de conservar el poder que les fue heredado actuando como lo hicieron sus antepasados en el poder. Antes podian ocultar sus intenciones en lealtades grupales. La web los evidenció y ahora pretenden controlarla. Sigamos...

Parecer un buen o mal hombre

Enviado por Carlos F. Apaez Rodal en 30/11/2013 00:32
Leyendo el comentario anterior, noto una clara aversiòn hacia los Estadounidenses (blancos o negros), lo que resulta a mi parecer una
generalizaciòn equivocada, seguramente en Estados Unidos como en cualquier
paìs del mundo existen personas que pudieran desde un punto de vista
subjetivo llamarseles personas buenas o malas, en el caso del Presidente
Obama a quien se refiere el articulista, la historia lo pondrà en su
lugar, eso sin embargo no es un consuelo ya que muchos de sus actos en
otras epocas no tan lejanas fueron considerados como crimenes de guerra
y muchos de los entonces criminales de guerra, pagaron con su vida o con
prisiòn esos crimenes y el no es el ùnico responsable de ello, sus antecesores, de los que al menos yo recuerdo despues de la Segunda Guerra Mundial como
fueron Kennedy, Nixon, Reagan, los Bush (padre e hijo), todos ellos encabezaron
guerras en todo el mundo bajo el pretexto de combatir el comunismo o últimamente bajo el pretexto de existencia de armas químicas, combatir el terrorismo e instaurar la "democracia", guerras en que la mayorìa de los muertos fueron civiles y que inclusive siguen ocasionando muertes por los conflictos internos que ocasionaron esas guerras, conflictos que han seguido siendo alimentados en forma por demàs criminal e inhumana, Estoy de acuerdo con el artículista el Sr. Obama parecía ser un buen hombre.

De acuerdo

Enviado por Everardo en 30/11/2013 00:32
De acuerdo

Comentario

Enviado por Ramiro Norberto Luengas Solano en 30/11/2013 00:32
El Sr. Obama también acata ordenes de las grandes elites oligárquicas de su país , no tiene decisiones propias, quedo claro en las elecciones del 2000.

Parecia un hombre bueno

Enviado por francisco aguilera en 30/11/2013 00:32
En el principio, el presidente nunca me parecio ni bueno ni malo. EL tiempo ha revelado lo que es. No olvidemos una cosa importante, siempre existe el poder verdadero atras del poder oficial. El personaje en cuestion es unicamente un instrumento mas, y mas que decepcion, despierta en mi compasion.

Muy bien

Enviado por Everardo en 30/11/2013 00:32
Me gusto mucho tu carta Pedro Miguel. Eres un periodista admirable. Igual que la otra persona que comento tu carta considero que Obama no puede ser un buen hombre si gobierna un pais manejado por el gran capital.

Espero que la gente no vea esto como una historia de heroicismo. Es una historia acerca de lo que la gente normal puede hacer en circunstancias extraordinarias.
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