México, a punto de convertirse en importador de petróleo: Carlos Pascual en 2010
México está a punto de convertirse en importador de petróleo. La producción de crudo en el país declina rápidamente. "A pesar de algunos pronósticos optimistas del gobierno mexicano, no hay opciones realistas para revertir esta disminución en el corto o mediano plazos". Es el reporte del ex embajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual, al Departamento de Estado, fechado en febrero de 2010.
La disminución en la producción de crudo forzará a México a realizar reformas para abrir los sectores de petróleo y gas a la inversión privada, señaló el entonces embajador Carlos Pascual a sus superiores en Estados Unidos. Foto: María Meléndrez Parada
Roberto González Amador
Publicada el 16 de marzo en la versión impresa.
México está a punto de convertirse en importador de petróleo. La producción de crudo en el país declina rápidamente. A
pesar de algunos pronósticos optimistas del gobierno mexicano, no hay
opciones realistas para revertir esta disminución en el corto o mediano
plazos
. Es el reporte del ex embajador de Estados Unidos en México,
Carlos Pascual, al Departamento de Estado, fechado en febrero de 2010.
En el despacho, el diplomático informa que silenciosamente
la
administración estadunidense se ha involucrado, a solicitud del gobierno
de Felipe Calderón Hinojosa, en áreas relacionadas con el sector
energético nacional.
Las consideraciones del embajador Pascual están contenidas en un cable diplomático entregado por Wikileaks a La Jornada, y ofrecen una visión opuesta a la que las autoridades mexicanas dan a conocer públicamente sobre la capacidad de producción de la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex).
El 18 de marzo de 2011, curante la conmemoración del 73 aniversario de la Expropiación Petrolera, Juan José Suárez Coppel, director de la paraestatal, declaró, dirigiéndose a Felipe Calderón:
A través de los nuevos modelos de contratos y del programa de
inversión que hoy ejerce Pemex, su gobierno dejará sentadas las bases y
el ritmo productivo que llevarán nuevamente a la producción petrolera a
más de tres millones de barriles diarios en el siguiente sexenio.
El cable 10MEXICO514, despachado por Carlos Pascual a Washington el
12 de febrero de 2010, señala que debido a la disminución en la
producción del principal campo petrolero de México (el de Cantarell, en
la sonda de Campeche) y a la baja inversión de Pemex en labores de
exploración y extracción, la producción mexicana de crudo disminuye rápidamente y el país puede convertirse en un importador neto en cinco años
.
Para México, abunda Pascual –quien renunció a ser embajador de su
país en México el 19 de marzo de 2011, a raíz de la difusión de los
cables diplomáticos por Wikileaks–, la reducción en los
ingresos petroleros, que aportan uno de cada tres pesos del gasto
público, requerirá que el gobierno busque otras fuentes de recursos,
entre ellas un incremento en la recaudación de impuestos. Para Estados
Unidos, agrega el reporte del entonces embajador Pascual, la disminución
de las importaciones de petróleo de México tiene implicaciones para la seguridad energética de América del Norte, especialmente en el corto y mediano plazos
.
México, tercer abastecedor de petróleo de Estados Unidos
El despacho diplomático menciona datos oficiales y públicos de Pemex acerca de que la producción de crudo disminuyó rápidamente de un nivel máximo de 3.4 millones de barriles por día en 2004 a 2.5 millones de barriles en 2010. El 18 de marzo del año pasado, Suárez Coppel aseguró que en 2012 la extracción de crudo llegará a 2.7 millones de barriles diarios.
Considera que no hay una base realista
para sustentar los optimistas pronósticos del gobierno mexicano sobre el aumento de la producción esperada de crudo.
La dependencia del gobierno mexicano de los ingresos petroleros para financiar una tercera parte del gasto público ha privado a Pemex del capital necesario para emprender labores de exploración y producción, así como para la construcción de infraestructura, agrega el ex embajador.
Como resultado de décadas de baja inversión, Pemex no tiene alternativas que puedan compensar la caída en la producción de Cantarell, un campo en que la extracción disminuyó de 2 millones de barriles al día en 2004 a menos de 650 mil barriles diarios en 2009.
Pemex, apunta el despacho de Pascual, aceleró el desarrollo del campo petrolero de Chicontepec (un yacimiento que las autoridades mexicanas aseguran que compensará una parte relevante de la pérdida de Cantarell) con una inversión de 2 mil millones de dólares y con la meta de elevar la producción allí de 29 mil a 90 mil barriles al día.
Chicontepec contiene al menos 9 mil millones de barriles de
reserva de petróleo, pero es un campo complejo que representa un desafío
técnico y significativos costos de operación. Explotar Chicontepec
requerirá inversiones de alto riesgo y la perforación de un gran número
de pozos para obtener retornos relativamente pequeños
, menciona.
Intervención silenciosa
En el despacho, Pascual informa al Departamento de Estado sobre una silenciosa
participación del gobierno estadunidense en el sector energético
mexicano, que la Constitución reserva al Estado, y de la cual la
administración de Felipe Calderón no ha informado públicamente al
Congreso de la Unión.
Expertos en energía y el sector privado están en general de
acuerdo en que la disminución en la producción de crudo forzará a México
a llevar a cabo reformas para abrir los sectores de petróleo y gas a la
inversión privada
, considera.
Agrega Carlos Pascual:
Los funcionarios mexicanos permanecen muy sensibles sobre
cualquier comentario público en cuanto a la reforma en el sector de
energía y la producción de petróleo. Silenciosamente, México está
buscando consejo, especialmente con empresas de propiedad estatal, sobre
la implementación de las reformas. Nosotros mantenemos la añeja
política del gobierno de Estados Unidos de no comentar públicamente
sobre estos temas, mientras silenciosamente ofrecemos proporcionar
asistencia en áreas de interés para el gobierno mexicano. Funcionarios
mexicanos han solicitado en meses recientes ayuda al gobierno de Estados
Unidos en temas relacionados con la implementación de la reforma
(petrolera) de octubre de 2008.
La Jornada