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Edward Snowden reportó los programas de vigilancia masiva a más de 10 funcionarios antes de filtrarlos a la prensa

7 de marzo. Edward Snowden dijo que reportó los “evidentemente problemáticos programas (de vigilancia masiva de la Agencia Nacional de Seguridad) a más de 10 funcionarios antes de filtrarlos a periodistas; explicó que como contratista no tenía otros canales legales para denunciar. Esto lo dio a conocer en un testimonio entregado hoy al Parlamento Europeo. Explicó que ninguno de los funcionarios en cuestión hizo algo con la información que les proporcionó.

Publicado el: 10 de marzo de 2014
Edward Snowden reportó los programas de vigilancia masiva a más de 10 funcionarios antes de filtrarlos a la prensa

Un carro alegórico con una figura de Edward Snowden, durante los preparativos para el carnaval en Mainz, Alemania, el 25 de febrero. Foto: REUTERS/Ralph Orlowski

 

De la Redacción

7 de marzo. Edward Snowden dijo que reportó los “evidentemente problemáticos programas (de vigilancia masiva de la Agencia Nacional de Seguridad) a más de 10 funcionarios antes de filtrarlos a periodistas; explicó que como contratista no tenía otros canales legales para denunciar.
Esto lo dio a conocer en un testimonio entregado hoy al Parlamento Europeo. Explicó que ninguno de los funcionarios en cuestión hizo algo con la información que les proporcionó.
Como empleado de Booz Allen Hamilton que trabajaba en las oficinas de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) en Hawaii, no lo cubrían las leyes que protegen a los denunciantes estadunidenses.
“A pesar de la extraordinaria presión política, ningún gobierno occidental ha podido ofrecer evidencia de que tales programas son necesarios”, escribe Snowden. “En Estados Unidos, quienes encabezan nuestros servicios de espionaje alguna vez aseguraron que 54 ataques terroristas habían sido frenados por la vigilancia masiva, pero dos investigaciones independientes de la Casa Blanca, con acceso a evidencia clasificada, en la cual esta afirmación estaba fundada, concluyeron que no era verdad; también lo hizo una Corte Federal”.
Una reciente investigación del Civil Liberties Oversight Board concluyó que el programa de vigilancia masiva no sólo era inefectiva -no había frenado un solo inminente ataque terrorista-, sino que además no estaba sustentada en la ley. La recomendación fue que cerraran el ilegal programa de vigilancia masiva, escribe Snowden. El programa, sin embargo, continúa.
El ex contratista de la NSA sigue: “Creo que la vigilancia sin sospecha de por medio no sólo fracasa en hacer que estemos más seguros, sino que además hace que estemos menos seguros. Al desperdiciar preciosos y limitados recursos ‘recolectando todo’, terminamos teniendo más analistas intentando darle sentido al inofensivo disenso político, y menos investigadores persiguen verdaderas pistas”.
Continúa: “Creo que invertir en la vigilancia masiva a expensas de métodos tradicionales, probados, puede costar vidas, y la historia ha probado que mis preocupaciones están justificadas”.
Snowden pone los ejemplos de quienes hicieron estallar las bombas durante el maratón de Boston y de Umar Farouk Abdulmutallab, quien intentó detonar explosivos que llevaba en los calzones, en un avión que volaba de Amsterdam a Detroit, el 25 de diciembre de 2009. El padre de Mutallab ya había alertado al gobierno estadunidense sobre su hijo, y aún así, le permitieron abordar el avión. “Mientras el padre de Mutallab alertaba al gobierno estadunidense de que su hijo era peligroso, en noviembre de 2009, nuestros recursos estaban atados a monitorear juegos en línea y escuchar las llamadas telefónicas de los ministros alemanes”, escribe Snowden.
Sigue: “Las 290 personas a bordo del avión no fueron salvadas por la vigilancia masiva, sino por la propia incompetencia (de Mutallab), porque no pudo hacer detonar el aparato”.
Del caso del maratón de Boston, dice: “Los recursos que podrían haber sido invertidos en llevar a cabo una verdadera investigación, fueron usados para monitorear las llamadas telefónicas de todo mundo en Estados Unidos. Esto no debería haber ocurrido.
“Trabajé para la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos. La Agencia Nacional de Seguridad. La Agencia de Inteligencia en Defensa. Amo a mi país, y creo que espiar tiene un propósito vital y debe continuar. Y he arriesgado mi vida, mi familia y mi libertad por decir la verdad.
“La NSA me dio autorización para monitorear las comunicaciones en todo el mundo, usando sus sistemas de vigilancia masiva, incluso adentro de Estados Unidos. “Personalmente, he hecho blanco mío a individuos, usando estos sistemas.
“Conozco lo bueno y lo malo de estos sistemas, y lo que pueden y lo que no pueden hacer, y les digo que, sin despegarme de la silla, podría haber leído las comunicaciones privadas de cualquier integrante de este comité, así como de cualquier ciudadano.”

Espero que la gente no vea esto como una historia de heroicismo. Es una historia acerca de lo que la gente normal puede hacer en circunstancias extraordinarias.
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